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sábado, 6 de agosto de 2016

07 de agosto - Día del Maratonista Argentino

Juan Carlos Zabala (izq.) y Delfo Cabrera.
El Día del Maratonista Argentino se celebra el 7 de agosto porque ese día ocurrieron dos de las grandes gestas del atletismo y del deporte argentino: en Los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 1932, Juan Carlos Zabala conseguía la medalla dorada en la prueba madre de los Juegos Olímpicos, el Maratón. Dieciséis años más tarde, en los Juegos de Londres 1948, Delfo Cabrera repetía la hazaña. En honor a ambos, se celebra cada 7 de agosto en Argentina el Día del Maratonista.

Ambos cumplieron con la similitud, además del valor de sus preseas, de que relegaron en los sendos segundos puestos a atletas de Gran Bretaña: Zabala aventajó en 2 horas, 31 minutos y 36 segundos -récord olímpico de la época- a Samuel Ferris (2h31m55s), mientras que Cabrera, con 2h34m52s, dejó atrás a Thomas Richards (2h35m08s).

Zabala, apodado “El Ñandú Criollo”, vistió los colores de la FAM y los del Club Sportivo Barracas. Se adueñó de numerosos triunfos, algunos de ellos fueron el Campeonato Nacional de 3.000 y 5.000m, en 1929 y 1930, al año siguiente fue Campeón Sudamericano de 10.000m y subcampeón de 5.000, en la inauguración de la pista atlética del nuevo estadio del Club Gimnasia y Esgrima de Buenos Aires (GEBA), en Palermo, cuando sólo contaba con 18 años de edad. Su deceso se dio desafortunadamente el 24 de enero de 1983 a causa de un accidente domiciliario. A fines de 1999 la Confederación Argentina de Atletismo (CADA) lo nominó como el “Atleta del Siglo”. 

Por su parte, Cabrera representó los colores metropolitanos de San Lorenzo de Almagro. Con la celeste y blanca sumó importantes logros más a su currículum, como un sexto lugar en los Juegos Olímpicos de Helsinki 1952 y el título de campeón en los Juegos Panamericanos de Buenos Aires 1951, que obtuvo en cancha de River. En su homenaje, las autoridades de la Secretaría de Deporte de la Nación bautizaron con su nombre a la pista principal del CeNARD, que es sede de los torneos organizados por la FAM y además ha albergado el Campeonato Sudamericano de Atletismo en 2011 y los Juegos ODESUR 2006, entre otros tantos certámenes. Asimismo, su nombre le dio origen a la Agrupación Atlética Delfo Cabrera, fundada por su hijo Delfo Jr y afiliada a la FAM, cuyo team participa asiduamente en los meeting metropolitanos. Cabrera tenía sólo 62 años cuando en la mañana del domingo 2 de agosto de 1981 retornaba de la localidad bonaerense de Lincoln, allí había recibido uno de sus tantos homenajes, y pasados algunos kilómetros a la altura de Alberdi sufrió un accidente automovilístico que le costó la vida.

Sin dudas, Juan Carlos Zabala y Delfo Cabrera marcaron un hito en el atletismo argentino y metropolitano. En su honor, hoy se celebra “el Día del Maratonista”. Vaya el saludo de la FAM a todos los corredores y amantes de la especialidad.

Fuente: Federación Atlética Metropolitana

Fuente: http://www.clubderunning.com.ar/index.php?option=com_content&view=article&id=233:hoy-07-de-agosto-qdia-del-maratonista-argentinoq&catid=35:nacionales&Itemid=71

07 de agosto - Día de San Cayetano

El Día de San Cayetano se celebra el 7 de agosto. San Cayetano es el patrón del trabajo, al que acuden muchas personas a pedirle poder encontrar uno, él es el protector del pan y del trabajo.

El origen de la fiesta se encuentra el recuerdo del día de la muerte de San Cayetano, el 7 de agosto de 1547. Su vida se caracterizó por la ayuda a los demás, a su entrega a las personas más necesitadas y sobre todo destacó por cómo vivió de una manera tan austera, entregando todo lo que tenía.

Es un día en el que se conmemora a la persona de San Cayetano, e invita a los fieles a seguir su ejemplo de ayuda y entrega a los demás. Se realizan procesiones, misas, entrega de flores en su recuerdo.

San Cayetano, nació en un pueblo al norte de Italia llamado Vicenza en 1840. Era hijo de los condes de Thiene, su padre, el Conde Gaspar de Thiene y su madre María di Porto. Su padre murió cuando él todavía tenía una corta edad. Su madre fue la que se hizo cargo de sus hijos desde ese momento.

Estudió derecho en la Universidad de Padua y recién terminada la carrera fue nombrado protonotario apostólico en la corte del papa Julio II, en Roma. Es a partir de ese momento cuando comienza una vida de reflexión, filosofía y a los 35 años fue ordenado sacerdote.
En Roma creó la asociación "Del amor divino" cuyo objetivo enseñar a los socios a llevar una vida de ayuda a los demás, sobre todo hacia las personas enfermas y a todas aquellas que no se valían por sí mismas. En Venecia creó un hospital para los enfermos terminales que sin tener ningún tipo de esperanza de vida, los cuidaba hasta el final de sus días.

Comienza una vida de dedicación y de entrega total y absoluta hacia los demás. No quiso seguir con la vida acomodada que familiarmente tenía. Para él lo más importante era ayudar y servir a los demás, todo los ajeno a esto, era algo superfluo y no necesario para poder vivir en plenitud.

A lo largo del tiempo se fue desprendiendo de todos y cada uno de sus bienes entregándoselo a los más pobres. Él no concebía la idea de llegar a vivir mejor que Cristo, el cual fue humillado y despreciado. No necesitaba ningún tipo de reconocimiento ni de honore cuando miles y miles de personas lo estaban pasando muy mal.

En su vida creó varias asociaciones como la de "Montes de Piedad", la cual prestaba dinero a aquellas familias con verdaderas dificultades económicas que no podían dar de comer a su familia y acababan muriendo de hambre. Además de toda esta ayuda, siempre que podía se acercaba a visitar a las personas que se encontraban en un hospital para darles esperanzas y ganas de vivir a aquellas personas con el ánimo muy bajo, dar aliento a todos aquellos que necesitaban que alguien los escuchara, etc.

Dentro de su vida de entrega y generosidad hacia los demás le ocurrió en su vida un episodio en el que se siguió comprobando la buena persona que era. En Nápoles un señor quiso regalarle unas fincas para que pudiera seguir viviendo de las rentas con los suyos, San Cayetano sin pensárselo ni un momento, rechazó todo lo que el señor quería regalarle.
Le agradeció el gesto que había hecho, pero para él, daba igual estuvieras donde estuvieras porque Dios es siempre el mismo y por ello la ayuda, entrega, esperanza y generosidad hacia los demás tenía que seguirla llevando en su vida, no podía quedar nadie desatendido por empezar a vivir de rentas y olvidarse de los verdaderos problemas a los que se enfrentaban familias, enfermos, etc.


Fuente: http://www.dia-de.com/san-cayetano/